La autoestima es la manera en la que nos percibimos, nos valoramos y nos relacionamos con nosotros mismos. Cómo nos sentimos con nosotros mismos, determina cómo nos relacionamos con el mundo.
Tener una autoestima sana no significa que nos creamos perfectos ni mejores que los demás; sino que nos aceptamos con nuestras fortalezas y debilidades, con una mirada realista y compasiva hacia nosotros mismos.
Autocrítica excesiva y dificultad para reconocer logros.
Sensación de no ser valioso, “no estar a la altura” o “no ser suficiente”.
Miedo constante a equivocarse o a decepcionar.
Necesidad de aprobación externa para sentirse válido.
Dificultad para poner límites o expresar necesidades.
Una baja autoestima, en cambio, se manifiesta en una imagen personal negativa y poco realista, en inseguridad, autocrítica, miedo al rechazo y una tendencia a compararnos con los demás de forma negativa.
Explorar el origen de la baja autoestima, entendiendo cómo se ha ido formando con el tiempo.
Identificar los pensamientos y creencias negativas sobre ti mismo.
Desarrollar una mirada más realista y compasiva hacia ti mismo.
Aprender a poner límites sanos y a valorar tus necesidades.
Fortalecer la autoconfianza a través del reconocimiento de tus capacidades y logros.
Mejorar la comunicación y las relaciones con los demás, desde un lugar más equilibrado y seguro.
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